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Mostrando las entradas etiquetadas como profesiones con corazón

Profesiones con corazón: Sergio, tatuador (Zoo Ink Tatoo)

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     La excusa fue hacernos un tatuaje, y de paso conocer a Eric y a Yasmina, pero además se brindaba la oportunidad de echar un precioso día en un paraje tan especial como Córdoba, y no lo íbamos a dejar pasar…     Cuando la gente se une en torno a una pasión, surgen las combinaciones más variopintas y también las amistades más interesantes, porque precisamente gente de muy distintos modos de ser se une en torno a, tal vez, un solo elemento en común. En nuestro caso el nexo de unión fue nuestra pequeña familia de “Mustangueros”, en la que vienen siendo frecuentes las quedadas y pequeños viajes a lomos del célebre Ford Mustang. Y así, caímos juntos unos cuantos amiguetes que comparten algunas afinidades, pero procedentes de distintos entornos y, cada uno, con sus circunstancias laborales y personales.  En uno de los habituales chateos del grupo, mucho después de la última reunión (demasiado lejos ya por cierto…), surgió la idea del tatuaje y salida hacia Có...

Profesiones con corazón: Pepe Raya, podador de palmeras.

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    La sección “profesiones con corazón” nació para dar a conocer a tanta gente que pasa por esta vida, simplemente,  llevando a cabo de forma digna cualquier desempeño laboral. Son muchos los que he ido conociendo y que han llamado mi atención por su “hacer” más que por su “ser”. Aunque siento predilección por la gente sencilla y humilde ( ver aquí mi reportaje sobre Francis, mi amigo peluquero ), también son bienvenidos profesionales en chándal, traje o batín, pues también he conocido a excelentes deportistas, médicos, docentes,  abogados o empresarios; incluso, doy testimonio de haber conocido a un político cuyo ejercicio vocacional es tan honroso y sacrificado que, evidentemente, rompe todos los esquemas...   Pero bueno, hoy toca hablar de Pepe y vamos a ello.  Nuestro protagonista: Pepe Raya. EL OFICIO DE PODADOR DE PALMERAS      Para empezar diremos que la idílica imagen de una isla tropical repleta de preciosas  palmeras es, sim...

Profesiones con corazón: Francis, las manos de un peluquero.

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     Cuando yo era pequeño mi padre solía ir a cortarse el pelo a Barrales.  Yo asociaba aquel nombre a un paseo con él, normalmente el sábado por la mañana. En una caminata nos plantábamos en una barbería del centro de Granada donde amablemente nos pelaban a ambos mientras la conversación fluía relajadamente.       Los tiempos de espera cuando los sillones de corte estaban ocupados tampoco suponían un problema, pues como en las buenas salas, siempre había algunos revisteros repletos de cómics, aunque los papás se entretenían con revistas donde descubrían los últimos modelos de coches o los chismes de la jet set, entre señoras que lucían poca ropa (ejem). Hoy, el móvil ha sustituido al papel y las zonas de espera son mucho más “asépticas” (internet se ha cargado tantas cosas...).      En aquel ambiente flotaban intensos y agradables olores asociados a los productos de corte y barbería, pero el protagonismo lo acaparaban l...