martes, 28 de abril de 2015

Kubrick fotógrafo



     No puede decirse que el joven Kubrick fuese un buen estudiante, pero fue algo mucho más importante: un apasionado de aquello que le llenaba plenamente; y al principio no fue el cine quién ocupaba su esencia, sino la fotografía.

     La culpa la tuvo su padre, quien le regaló a sus catorce años una cámara con la que en poco tiempo comenzó a familiarizase. Es significativa la importancia que tienen este tipo de aficiones tempranas en la forja de un genio, y cómo muchas veces son los progenitores quiénes inculcan, o más bien descubren determinados rasgos personales que, bien dirigidos, suelen dar buen fruto en el futuro de los hijos.


    Así que este adolescente newyorkino comenzó a llevar consigo la cámara, experimentando y aprendiendo al mismo tiempo que captaba la esencia del día a día cotidiano. Pronto las calles de su ciudad fueron su campo de trabajo favorito y un día, pudo captar la siguiente fotografía:



     Se trataba de la desoladora imagen de un vendedor de periódicos que lloraba la muerte del presidente Roosevelt. Dicha imagen, tomada de camino al colegio cuando apenas contaba con 16 años de edad, resumía el sentir del pueblo americano ante la muerte del político, y no tardó en presentarla a la revista Look, quien la compró por 25 dólares (pagó 10 dólares más que el Daily Mirror).
  A los pocos meses firmaba un contrato con la revista, convirtiéndose en su más joven fotógrafo de plantilla, y la carrera como cineasta estaba lista para iniciarse; y es que la distancia entre fotografía y cine, en su caso, era apenas una raya.


HACIENDO CINE DESDE LA PRIMERA FOTOGRAFÍA

     Las malas lenguas se atreven a decir que, incluso en la famosa fotografía del vendedor de periódicos, el pose había sido "sugerido" por parte del genio Stanley, que supo ver la ocasión que ofrecía el cuadro escénico compositivo y para el que sólo faltaba un poquito de "teatro" por parte del sujeto. Dicho de otra manera: pidió al vendedor que aumentase el gesto de desolación para darle una buena carga dramática a la foto.

     El caso es que este tipo de consejos o peticiones fueron muy frecuentes en sus trabajos fotográficos, hasta el punto de que muchos han preferido utilizar el término de "foto-ensayo" y no el de "foto-reportaje", que es más lo propio del periodismo puro o incluso del contenido de revistas del tipo Look (no olvidemos que trabajó varios años para ellos antes de iniciarse en cine).


     No nos extraña tanto que en poco tiempo Kubrick fundiese las dos profesiones, sin apenas distinguir una de otra, máxime cuando leemos algunas de sus famosas frases, como aquella en la que decía que "para hacer cine no hay que saber de cine, sino de composición fotográfica". Tampoco pasa desapercibida esta faceta del fotógrafo-cineasta en aquella otra frase en la que decía que "lo real está bien, pero es más interesante atraer la atención".
    
      De alguna forma, por lo tanto, está claro que desde el primer momento Kubrick ha querido contarnos historias, aun cuando para ello dispusiera de sólo una imagen. Empezaba a ser secundario, por lo tanto, la frescura o espontaneidad de una toma improvisada, y comenzaban a ser tremendamente importantes aspectos puramente cinematrográficos como la ambientación, actitud de los sujetos, o pequeños detalles, superfluos para no versados, pero importantísimos para tan exigente director. Y todo ello armado con arduos requerimientos técnicos en busca de una perfección casi obsesiva.


ESOS AÑOS DE FOTOS...
  
    
     Y ¿quienes fueron capturados por el objetivo de su cámara?
    Bueno, fueron varios años cargando su mochila a lo largo y ancho del territorio estadounidense, incluso en cierta ocasión cruzó el charco con destino a Portugal, de modo que fue muy amplio el repertorio temático que recorrió con su cámara.

     Son especialmente significativas, y así han sido aclamadas en la posteridad, las series dedicadas a diversas profesiones (desde boxeadores hasta chicas de cabaret), o las siempre atractivas fotos del ambiente callejero del New York de los años cuarenta. Un paseo en metro, un día en el circo o el parque de atracciones, juegos infantiles o paseos de enamorados. Todo y mucho, teniendo en cuenta que fueron más de cinco años sirviendo fielmente al cometido de la revista. 

     De las miles de fotografías, son muchas las galerías y publicaciones que, haciendo una selección, se han hecho eco de las más populares. Sin embargo, los archivos del Museo de la ciudad de Nueva York, han publicado la casi totalidad de estas fotos en su web, dando además nutrida información sobre las mismas. Os dejo el enlace AQUÍ.

      Y para ir abriendo apetito, una pequeña selección por gentileza del MCNY.

   












          Chao gente, hasta pronto.

4 comentarios:

  1. como en todo lo que hacía, era casi perfecto ja.... los críticos le llamaban con desdén y en forma despectiva fotógrafo para bajarlo de categoría... no entienden que es una virtud indispensable para dedicarse a eso...

    olfateo una entrada de Kubrick a los nimutos y aquí estoy jaja... y me ganaste de mano, siemrpe quise hacer una entrada con esta faceta de él.... abrazo !!!!!

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  2. Jajaja!!! Qué olfato para las cosa que nos gustan eh?? Me parece muy curioso que tengamos tantas coincidencias. Siguen faltando muchas cosas pero seguro que es por falta de tiempo. Seguro que el día que me ponga a ver cine de Chaplin o Keaton caigo de lleno!!!
    Abrazo jefe!!

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  3. Como es que un pepero antiaborto y legionario de Cristo es fan de gente tan rara como Prince?

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    Respuestas
    1. Joder qué curioso Josef ¿o debo decir Josefa¿?¿?
      El caso es que navegando esta mañana en el spam (¿por qué será?) me he encontrado esta joyita de comentario, y claro, procedo a publicarlo (con retraso evidente, disculpa), y a contestar debidamente. Vamos a ello:
      Al PP con toda seguridad le tengo yo bastante más tirria que tú.
      ¿Antiaborto? Sí, sin duda, matizando dos cosas: ninguna mujer a la cárcel pues bastante tiene encima la que decide esa opción, y todas las ayudas públicas para favorecer la opción de acoger la vida y desterrar la idea de eliminar al inocente. ¿te queda claro?
      ¿Legionario de Cristo? Te equivocas: de Cristo sí, legionario no; aunque tampoco me vienen a la mente motivos concretos para denigrar a ninguna institución eclesial. Las conductas repulsivas en la Iglesia (que las hay), no son propiedad exclusiva de ninguna institución en concreto, sino que se reparten aleatoriamente, en un porcentaje no muy alto, en todas ellas (dicho sea de paso, como en cualquier otro estamento social, que de noticiarios diversos ya vamos sabiendo algo...). No me escandalizo de ello, ya entre los primeros 12 hubo un traidor, no hay nada nuevo bajo el sol maj@
      ¿Prince raro? Sí, rarezas tenía.... ¿y? Tampoco esto es patrimonio exclusivo suyo, pero... ¿y si resulta que a mí eso me la trae al pario y lo que me gusta es su música? ¿podrás respetarlo?
      Bueno. Aclarado todo, gracias por pasar por este blog y dejar tu granito de arena. Hasta la próxima!

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