jueves, 21 de mayo de 2015

El padre Damián en la Voz: testimonio

     Resulta que un cura de mi ciudad, Granada, se presentó hace unos meses al concurso de La Voz. Aunque nunca he sido un gran entusiasta de estos concursos (casi siempre por culpa de los "coaches"), a veces hay momentos interesantes, si bien lo que pareció una semejanza con la edición italiana donde ganó la famosa monjita, acabó siendo distinto porque Damián ya ha sido eliminado.

   A él no lo he tratado apenas, pero con quienes sí tengo una profunda amistad es con sus "compañeros de viaje", los misioneros redentoristas Pedro López y Carlos Sánchez. Esa amistad, mi pasión por la música, y el cariño que tengo a esta congregación de valientes misioneros, son motivos más que suficientes para publicar hoy en Amalgama express cómo ha sido el paso de Damián por La Voz.
  


     Precisamente estoy empezando a escribir esta entrada justo después de ver su actuación en el segundo "duelo". Aún no hay veredicto, pero en los comentarios, Laura Pausini ha dado en la clave: es la actitud, la alegría y la mirada de amor lo que ha conquistado a todos los que llevamos siguiendo de cerca la actuación de Damián en este concurso.
    A los pocos minutos el coach Orozco sentencia y deja fuera del concurso a Damián. De alguna forma se intuía, era un rival fuerte quien tenía enfrente y algo habrá tenido que ver en la victoria del contrincante la elección facilona  y pelotera del tema "Si fuera ella", de Alejandro Sanz... Ahí lo dejo...

     Sin entrar en más valoraciones de la propia actuación, el resultado es el mismo. Además de sus cualidades como cantante (no es fácil llegar hasta ahí), Damián posee una vitalidad y entrega que desborda todo su ser; a veces parece que se van a ver saltar chispas en sus interpretaciones, y si a eso le sumas su calidad humana, tenemos enfrente a un concursante que hubiese dado mucho que hablar si hubiese pasado a la siguiente fase (donde la puntuación ya no es sólo del jurado del programa sino que también interviene el público).

     Han sido unas semanas de una preciosa presencia donde lo que primaba era su pasión por la música, pero donde nunca ha escondido su condición de religioso y ha sabido dar un testimonio de integridad cristiana y humana indiscutible, lo cual va más allá de credos y opciones personales (las cuales son todas respetables).

     Gracias Damián por tanto. Y disfruta de lo sembrado, que ha sido mucho...


2 comentarios:

  1. rarísimo esto Manolo ja... no sé, que esté con la ropa religiosa parece un golpe de efecto también, como si fueraen algo importante para el canto cual sea tu profesión.... se entiende?

    igual que podemos decir nosotros dos que nuestro ídolo es testigo de Jehová jaja... abrazo primo...

    ResponderEliminar
  2. Sí, también se puede ver así, pero es cierto que aunque no todos están obligados, algunos religiosos se resisten a no llevar sus hábitos, pues lo suyo no es una profesión sino una condición de vida. Pero sí entiendo que tal vez se pueda interpretar como algo "oportunista".
    Me paso ahora por tu blog primo! Abrazo!!

    ResponderEliminar

Anímate a comentar, haremos el blog más ameno y... SIEMPRE voy a contestar!!!