domingo, 16 de agosto de 2015

Cinema Paradiso

   

     Comienzo lentamente a saldar mi deuda con el cine. Tengo por delante, al menos, 1000 de esas películas que todo cinéfilo consideraría imprescindible, y sin ningún orden establecido, alguna que otra vez, a la par que los niños crecen y van liberando tiempo, iré visionando una tras otra. Y qué mejor comienzo que este largometraje que constituye en sí mismo uno de los mejores homenajes al mundo del cine.


     Cinema Paradiso estuvo a la altura de la expectativa, aunque me pareció demasiado larga en la fase intermedia del desarrollo de la historia. Claro, que luego he comprobado que elegí una versión extra del tipo "el montaje del director", que supera con creces la versión estándar (recomiendo esta última). Sin embargo, es de alabar el esfuerzo en recrear el ambiente y vida de un pueblo siciliano en los años 50, lo que llevó a sumar muchos metros de cinta en esta parte de la película.


      
     SINOPSIS

      Salvarore, cineasta de renombre internacional, regresa a su pueblo natal tras treinta años de ausencia para asistir al funeral de Alfredo, proyectista del viejo cine del pueblo, y con el que desplegó una intensa amistad en su infancia.


     Los recuerdos del pequeño Totó se funden con la búsqueda de identidad de Salvatore. En aquellos años, a la par que su curiosidad infantil se empapaba embelesada del universo del cine de la época, fue aprendiendo el oficio de proyectista, acabando por ocupar el puesto de Alfredo en el cinema Paradiso. El amor asomaría en la juventud con la intensidad y dramatismo de cualquiera de esas maravillosas películas, mientras que Alfredo de alguna forma ocupaba el papel del padre de Salvatore, desaparecido en la guerra.



    LA PELÍCULA

     Al rico guión y belleza de planos se suma una dignísima interpretación de los actores principales y secundarios en este film que ganó en 1989 numerosos premios internacionales así como el Óscar a la mejor película de habla no inglesa.


     Algo de alguna forma se va gestando en el espectador, que espera tal vez un desenlace distinto de la historia de amor, pero finalmente este cúmulo de sensaciones se vuelca magistralmente en  la última secuencia de la película, broche de oro donde los haya. Lo adjunto para que, los que ya han visto esta obra, se regocijen nuevamente en este emocionante final, con emotiva banda sonora de Enio Morricone. Los que no la hayan visto, salten este video y vayan directamente a ver en film completo. Hay que hacerlo.



     CRÉDITOS

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