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Mostrando las entradas etiquetadas como amigos

Profesiones con corazón: Sergio, tatuador (Zoo Ink Tatoo)

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     La excusa fue hacernos un tatuaje, y de paso conocer a Eric y a Yasmina, pero además se brindaba la oportunidad de echar un precioso día en un paraje tan especial como Córdoba, y no lo íbamos a dejar pasar…     Cuando la gente se une en torno a una pasión, surgen las combinaciones más variopintas y también las amistades más interesantes, porque precisamente gente de muy distintos modos de ser se une en torno a, tal vez, un solo elemento en común. En nuestro caso el nexo de unión fue nuestra pequeña familia de “Mustangueros”, en la que vienen siendo frecuentes las quedadas y pequeños viajes a lomos del célebre Ford Mustang. Y así, caímos juntos unos cuantos amiguetes que comparten algunas afinidades, pero procedentes de distintos entornos y, cada uno, con sus circunstancias laborales y personales.  En uno de los habituales chateos del grupo, mucho después de la última reunión (demasiado lejos ya por cierto…), surgió la idea del tatuaje y salida hacia Có...

Amigos del alma: Ramón Vázquez del Rey

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     Siempre he dicho que, si sumásemos las horas que compartimos con los amigos en la etapa adulta, nos sorprenderíamos de lo ridículo de la cifra. No hay más que ver cuántas veces coincidimos con algunos de ellos a lo largo de los años, y aunque es cierto que hay y a conexión y una presencia de vida, el tiempo compartido es siempre escaso. Por eso una celebración, un encuentro, es siempre un acontecimiento importante.    Dentro de estos momentos, un  50 cumpleaños es una ocasión muy especial, tanto, que es frecuente que se celebre por todo lo alto con una fiesta multitudinaria que reúna a familia y amigos, amigos del alma que son los que quedan a esa edad.      Ya hemos tenido por aquí a varios de esos amigos, con o sin cumpleaños, y al margen de mis  homenajes a los bloggers  queridos, por esta sección ya pasó  Carlos ,  Joaquín ,  Dani, Cristian,  y ahora le toca el turno a Ramón (bueno, le venía tocando desd...

Volviendo a Blogger. Volviendo a los amigos.

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     Tenía la entrada completamente escrita, tan solo faltaba añadir alguna imagen y pocos detalles más. La leí nuevamente y me sonó a excusa barata, a vergonzante discurso. Mucha letra para tan solo justificar la dejadez innegable me hizo replantear nuevamente la escena; las cosas cuanto más sencillas mejor, y los inicios cuanto más rápidos mejor resultado arrojan...      Así que retomo el vuelo, al menos en fase lectora, pues dejar de leer a mis amigos de tantos años es, cuando menos, falta de cariño por mi parte. Iré escribiendo a ratos, no siento ya con la misma frecuencia que antes la imperiosa necesidad de escribir, aunque cierto es que por mucho que comparta, siempre encontraría nuevos motivos para sentarme ante el teclado.     Y no, no estoy muy orgulloso de estos últimos meses, fijaos que hay una culpa objetiva cuando permitimos que las  relaciones se estanquen y que la maraña de semanas vacías se vaya haciendo más espesa. Y ahí es d...

El confinamiento lo ha hecho posible...

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      Los Beatles nunca me han vuelto loco. Pese a mi respeto a todos sus fans y el reconocimiento de su influencia en tantos músicos, tan solo un puñado de canciones han llegado a gustarme, y únicamente en boca de otros artistas cuyas magníficas versiones merecen toda mi admiración.      Dicho esto, también reconozco que su legado va mucho más allá de lo meramente musical, y en la plasticidad que siempre ha caracterizado a las portadas de los preciosos discos de vinilo, hubo una en especial que se convirtió en todo un icono: el famoso paso de cebra de Abbey Road.       Una de las muchas curiosidades de esta portada reside en que la foto fue seleccionada después de una cortísima sesión de 10 minutos, en la que el fotógrafo Iain Mc Millan , exprimió al máximo el poco tiempo que la policía consintió en cortar el tráfico. Pues bien: esta misma semana, aprovechando el estado de confinamiento que está viviendo casi la mitad de la po...

Sierra de Cazorla, en buena compañía...

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    Tengo que admitir que me ha costado redactar esta entrada. El argumento a priori es bien sencillo, y fotos tengo de sobra, pero no conseguía encajar el texto, trasmitir lo esencial en un evento tan sencillo como este: niños y mayores compartiendo un fin de semana en plena naturaleza.        La teoría dice que este tipo de eventos se prestan a una expansión relajada, casi idílica, pues además nuestra cultura está especializada en hacer de los fines de semana una especie de oasis en el que evadirse de todo; esto es algo que está bien, y además es necesario, pero la vida es complicada, y las convocatorias de este tipo muchas veces te pillan con el "paso cambiado", con poca o ninguna gana, y puede suponer ciertamente un esfuerzo considerable acudir a la llamada.            Sin embargo, precisamente por esto, hay que agudizar los sentidos para extraer el enorme valor de un encuentro como este, donde lo realmente tr...