martes, 14 de noviembre de 2017

Juan Porto Guindo: de los cielos....... al Cielo.

  
     Siempre me cayó bien. Aunque no llegué a un trato de gran cercanía, Juan es de esa gente con la que es fácil entenderse, con la que fluye una simpatía mutua; de hecho, tras muchos años sin saber de él, me buscó en Facebook hace un tiempo (bendito Facebook cuando nos ayuda a reencontrar a viejos amigos).
     Aún recuerdo haberle comentado alguna de aquellas preciosas fotos que publicó de su viaje a Manhattan, hace tres o cuatro años, o las fotos simpáticas donde salía bromeando; fueron frecuentes las felicitaciones y abrazos virtuales que nos cruzábamos en la famosa red social o en el chat del antiguo cole. Pero sobre todo, lo que más nítidamente recuerdo es su continua sonrisa picarona arropada por sus ojos claros, en perpetua invitación a la broma simpática.


     En estos últimos años supe de su trabajo en Iberia y de algún que otro viaje, y poco sobre su vida privada, aunque le vi el alguna foto con un crío pequeño y una linda mujer a su lado. Era obvio que a Juan que le encantaba su mundo, el de los aviones y las nubes, el de los caballos y el Aikido, y todas aquellas cosas que compartiría con los más cercanos...



     Ayer la carretera le jugó una mala pasada. La noticia nos ha impactado a muchos, y he de admitir que sólo mi fe católica me ayuda a amortiguar estos golpes. Dolor agudo, sí, pero la seguridad de que Juan es un tío de ley y, tras el coqueteo con los cielos en su trabajo en Iberia, ahora ha iniciado su viaje con destino al Cielo.


     Ayer Juancho desplegó para todos su mejor sonrisa, y así nos lo encontraremos a su debido tiempo. Ayer Juancho nos dejó para ascender al infinito, para dejar atrás las nubes de esta Tierra pegajosa que te da la bienvenida, pero que no es nuestra meta final. Juancho va a aterrizar en su último destino, aquel donde no hay que llevar cuentas ni lastres personales, donde la presión del día a día se cambia por un saludable y perpetuo paseo matinal, donde los rayos de luz ya no son nunca tapados porque no hay nada más alto. Bueno, algo más alto sí lo hay, el Amor en Persona, aquel que el mismo Juancho alababa en una de sus publicaciones de Facebook de la mano de la madre Teresa de Calcuta. Gracias Juan por tanto, valga este mi homenaje por todo lo que me has aportado. Cuídanos desde el Cielo.

4 comentarios:

  1. una pena che, te acompaño en el sentimiento de alguien querido entonces... abrazo grande...

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    1. Gracias JLO, una desgracia inesperada, una familia destrozada, y muchos daños daños colaterales, una pena. Fuerte abrazo.

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  2. Así la vida, me sumo a JLO, abrazo grande

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    1. Gracias Frodo, situaciones inesperadas que irrumpen con mucha fuerza. Así es la vida sí, fuerte abrazo

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