jueves, 18 de julio de 2013

El secreto de sus ojos (versus 2001)





 Siempre hay lugar para una buena película en verano, como para muchas otras cosas en las deseadas vacaciones. De hecho, ya tenía preparado el montaje de una entrada sobre "2001 Odisea del espacio", de Kubrick, cuando por mediación  de mi amigo Carlos anoche me encontré con esto: "El secreto de sus ojos", producción argentina del año 2009  y ganadora de un oscar en la categoría de mejor película extranjera.

     Sin ser yo un buen cinéfilo opino que en todos los géneros hay grandes obras, y en el arriesgado género de la ciencia ficción, 2001 destaca como ninguna, de modo que en ningún caso descarto publicar esa entrada; sin embargo el cine, que básicamente consiste en narrar historias con imágenes, llega más cuanto más humano sea el relato, y 2001 no deja de ser una grandiosa obra sobre algo que inevitablemente se percibe lejano, frío e inverosímil, por mucho que algunos disfrutemos con su visualización. De modo que en este sprint en las reseñas de AMALGAMA express tras un paroncillo de más de un mes, el ganador ha sido "El secreto de sus ojos".

       La historia es muy buena, compleja como toda novela policíaca donde investigadores, asesinos, corruptos o amores platónicos se combinen en un rico guión con un toque de novela negra, pero distante del aire americano o británico  que respiran muchas de estas películas.
  

     La excelente interpretación, con Ricardo Darín a la cabeza, la buena caracterización de las dos épocas entre las que discurre la historia, o la discreta pero hermosa banda sonora no son el único aliciente para deleitarse con esta obra. Para mí, lo interesante es que se trata de una de esas pelis en las que en su propio desarrollo florecen las preguntas que el espectador se está haciendo en ese momento, fruto todo ello, repito, de un excelente guión; como cuando uno se repite en la escena del tren "¿por qué la dejó escapar?" y al instante la protagonista pregunta "¿por qué lo hiciste...?"; o como cuando en el siguiente plano mi cerebro se anticipaba buscando un calificativo despectivo hacia la actitud cobarde de Benjamín e Irene (Soledad Villamil), le espeta un "pánfilo" que queda redondo.  
















     En fin, una historia que cautiva y en la que se reflexiona sobre el amor ideal, la lealtad de la verdadera amistad o el sentido de la auténtica justicia, elementos imprescindibles como paliativos de los males de esta sociedad donde predomina un amor light al servicio del capricho, amistades interesadas y una justicia invertida indignante.
    Muy recomendable para cualquier noche tranquila de este verano...y sí, como decía el personaje de Pablo interpretado por el genial Guillermo Francella: podemos escapar de todo menos de nuestras pasiones.