domingo, 24 de mayo de 2020

Fútbol: sueños frustrados.




     En esta crisis mundial provocada por el Covid 19 son muchos los aspectos que se pueden analizar. Podría centrarme en descalabro sanitario y las especulaciones conspiratorias; o en malos rollos políticos con el desgobierno que nos gobierna (ya hablé de ello aquí); o, por qué no, en los honrosos posicionamientos y actitudes  que convierten a muchos de nuestros conciudadanos en verdaderos héroes...
     Sin embargo, a veces conviene reducir la abrumadora carga de realidad despejándonos momentáneamente, acudiendo para ello a cosas sencillas, como hacen los niños. Y he aquí que mi hijo Manolo me hizo reír enrabietado por sus sueños futboleros, uno de los cuales quedó en el camino al llegar la pandemia a España. Me explico.


      Manolo, involucrado  hasta las trancas en el equipo infantil con el que llevaba jugando desde principio de curso, vive ilusionado con el mundo de las grandes estrellas del fútbol, y mira por dónde, hace apenas tres meses se pudo cuadrar un acontecimiento único que lo enloqueció de ilusión: la posibilidad de acompañar a algún jugador del Granada CF en su salida al campo, en el enfrentamiento previsto contra el real Madrid, un partido que debía haberse jugado el pasado 13 de mayo.



      Todo vino de la mano de mi amigo Carlos Hódar, que desde la gerencia de La Cueva de 1900, prestigiosa empresa de restauración granadina, pudo cuadrar, en uno de los actos promocionales previstos en el Granada CF, que Manolo fuese uno de los niños que acompañasen a los jugadores en su salida al comenzar el encuentro.
     Le comunicamos la sorpresa por la noche, después de estar todo el día bromeando sobre su estatura, pues hay una limitación en la selección de los niños, y no para e de preguntar cuál era el motivo. No hay más que ver el vídeo, pues su cara de ilusión y alegría desbordada no tiene desperdicio.


      Como buen niño que es, ha terminado aceptando que se pierda esta oportunidad, difícil de repetirse dadas las circunstancias actuales, pero a mí me supo mal por la ilusión que había mostrado, anhelando salir acompañando a algún jugador, tal vez a su querido y favorito Roberto Soldado (ver aquí entrada que le dediqué); pero eso sí, se enloqueció de alegría al haber podido conocerlo en persona hace unas semanas. 
     De todo se sale, dicen, y esto sólo ha sido una jugarreta sin importancia, pero claro, a cada uno le afecta lo suyo según la escala personal, y Manolo se pilló un buen cabreo con la cancelación de los encuentros de liga. Ahora se dedica a ver vídeos de encuentros importantes y se desquita como puede jugando con el patoso se su padre...   En fin Manolo, quién sabe si algún día tendrás otra oportunidad parecida...   ¡paciencia!




viernes, 15 de mayo de 2020

Covid: desgobierno, sinvergüenzas y héroes, todo al mismo tiempo.




     Apenas llevábamos cuatro días de confinamiento. Las noticias eran tremendas, y ante lo sorpresivo de aquella situación, todo el mundo andaba sobrecogido. El número de fallecidos aumentaba estrepitosamente, ya se hablaba de precariedad de medios y los sanitarios figuraban como un blanco fácil ante el temido virus. Para colmo, cómo no, las informaciones empezaban a ser contradictorias: ya no se hablaba del Covid como de "una gripe", sino que, más bien, comenzaba a manifestarse una dura realidad: se sabía poco de la enfermedad, el ritmo de contagios era tremendamente superior a lo esperado, y la tasa de mortalidad empezaba a ser preocupante no solo entre población de riesgo, sino también entre personas jóvenes.

    Acudí con miedo al improvisado centro de donación sanguínea, pues hacía mucho que no donaba sangre y habían hecho un llamamiento generalizado ante la falta de suministros a personas muy necesitadas. La Casa de la Cultura, adornada con sus coloridos cuadros, parecía formar parte de una pesada broma, rodeado todo como estaba de camillas, enfermeros y doctores. Los espacios y salas donde antes se impartían clases de música, pintura y manualidades varias, habían sido convertidos en zonas de entrevista y desinfección a donantes, y el salón principal parecía la retaguardia de un hospital de guerra, con máquinas de extracción y cajas de plástico donde se apilaban las bolsas de sangre; todo cuidadosamente ordenado, eso sí, y a la espera de ser llevado de vuelta a los distintos hospitales de la provincia. Entre los donantes, rostros serios tras las mascarillas, y una inusitada distancia social extremadamente pulcra, motivada no ya por los consejos de los enfermeros y doctores, sino por el propio miedo al contagio en aquellos difíciles días. 


     En el transcurso de la extracción de sangre (un promedio 20 minutos), tumbado en la camilla, se podían escuchar las conversaciones de las enfermeras y demás sanitarios. Agotados por el tremendo estrés en la atención a los enfermos, con aquellos centros saturados donde los moribundos empezaban a ser inmanejables, el desplazarse a un centro de transfusión como este suponía un cierto alivio y descanso, aunque ninguno ocultaba los agotadores turnos de trabajo que tenían que cubrir, algunos hasta de 18 horas, para poder cubrir la falta de personal.



El cambio de percepción

       Las crónicas del terror formaron parte de lo cotidiano, pero con el paso  de los días las sensaciones fueron cambiando. Una vez superado el miedo inicial y vislumbrado un escenario de cierta estabilidad, los ciudadanos de a pie, trasnochados por las malas noticias y por el descalabro económico que a tantos nos está afectando, hemos querido ir haciendo preguntas y hemos querido, por derecho y necesidad, saber más; incluso, saberlo TODO.
    ¿Y qué nos hemos encontrado? Pues todos los desastres de los que ya estamos incluso hartos de hablar, gracias a la gestión de este DESGOBIERNO que nos gobierna:

      * Falta de previsión en el control de movimientos y concentración de personas a pesar de las advertencias sanitarias que advertían del riesgo de pandemia. 
      * Falta de previsión en la adquisición de medios para preparar el sistema sanitario de la mejor manera posible.
      * Ineficiente y tardía adquisición de medios para paliar el déficit de material sanitario.
      * Vergonzosa gestión económica en la compra de material de apoyo, con cifras monstruosas empleadas en los malditos y fallidos test, todo a merced de no se sabe qué clase de comisiones.
      * Irresponsable creación de comités de expertos, así como comités de comités, puesto que nadie sabe la hora que es, lo que ha generado una lenta e insegura toma de decisiones.
      * Falta de valentía política para afrontar la crudeza de los hechos, y al mismo tiempo, una vergonzosa facilidad para hipotecar cualquier decisión política, venga el apoyo de donde venga.
      * Apabullante falta de escrúpulos para aprobar de soslayo, en cualquiera de los consejos de ministros, la creación de nuevos cargos en cualquiera de los espacios de esta vasta administración, refugio seguro para pago de favores.
      * Falta de coraje para abordar con determinación unas medidas económicas que ayuden a paliar el desastre que viene...
     * Favoritismos políticos en la elección de zonas de desescalada.
      * Selección de "expertos" anónimos para las más delicadas cuestiones.
         
     ¿sigo?

    Como empresario, me cabreo por el daño económico tremendo que va a traer todo esto, y la pregunta del millón es: ¿Era necesario el confinamiento? SÍ, PERO MUY CONTROLADO EN EL TIEMPO, dosificado de forma precisa. Y ¿qué se necesita para ello? UN RIGUROSO Y MASIVO PROGRAMA DE TEST, ESOS QUE NUNCA ACABAN DE LLEGAR, QUE SUELEN SER DEFECTUOSOS, Y QUE ADEMÁS SE ESTÁN PAGANDO A PRECIO DE ORO.


      Pero en fin, si hay algo que aún me duele más, es la FALTA DE VERGÜENZA EN BURDAS MANIOBRAS DE DISTRACCIÓN, ocultando el luto y las honrosas muestras de duelo, a cambio de interminables horas de "aplausos y homenajes" (a los que me sumo por agradecimiento a los verdaderos HÉROES de esta crisis, pero sin formar parte de un acto propagandístico programado y, sobre todo, sin olvidar el resto); todo ello además ambientado en distintos formatos del tremendo coñazo del "Sobreviviré", lo que convierte todo este reguero de  muerte (SÍ, DE MUERTE), en una pantomima circense.
                 
      En fin, esto es lo que tememos, y que nadie se precipite en juicios políticos. Ya puse bien a caldo la gestión del Partido Popular hace años cuando la vergonzosa corrupción inundó sus filas hasta las trancas; me gusta defender ideales, no símbolos o partidos, y si ninguno de los que hay vale lo que debiera, con mayor motivo que nadie me pida ahora compasión con quienes tienen la RESPONSABILIDAD en esta gestión.
      Será que esto ya forma parte del sistema decadente y la regeneración política ya no tiene remedio, tal vez porque el planteamiento de partida sobre el acceso a la política es absolutamente erróneo. Siempre he sostenido que la política debe estar bien pagada, precisamente para que la vocación de servicio pública sea suficientemente atractiva a quienes tienen capacidad acreditada, pues la inmensa mayoría prefieren el emprendimiento empresarial o la contratación con empresas de alto nivel.

      Pero visto lo visto, sumidos en el teatro político actual...¿Aprenderemos la lección aunque sea habiendo pagado tan alto precio? Habrá pues que empezar a dejar de pasar whatsapps y salir a la calle... con educación, con firmeza, sin complejos y sin miedo. Pero salir...  
            Es la hora.