lunes, 25 de noviembre de 2019

Top 25 mejores fotos 2018

     Conocí a Javier Martín hace muchos años, siendo yo un niño, cuando él estaba recién incorporado en la sección de secretaría de mi colegio. Allí, en Colegio Mulhacén, ha desempeñado con gran profesionalidad y honradez su labor administrativa, mientras que en su escaso tiempo libre llevaba a cabo una increíble labor en el mundo de la fotografía, tanto a nivel de reportajes particulares, como al servicio de numerosos equipos de fútbol, incluyendo a la mismísima selección española absoluta.
     Hoy sorprendentemente, por esas cosas de empresa cuyos detalles no son revelados, Javier Martín ya no desempeña su función en el Colegio Mulhacén, donde solía debatir con él y mostrarle mis últimas fotos cuando yo acudía a recoger a mi hijo Manolo. Lo echo de menos cada vez que paso por allí, y no soy el único, y es mucho lo que le debo en mi entusiasmo por la fotografía, a la vez que admiro enormemente su talento para este arte. He podido ver solo algunos de sus trabajos, y hay que quitarse el sombrero.


Con Javier Martín, en su estudio de fotografía.

     Como ya suele ser costumbre, esta selección de fotos se ha retrasado más de la cuenta, pero valga mi homenaje a Javier como el mejor argumento para disimular una vez más la tardanza en la publicación. Cierto es que el año pasado hice muchas más fotos al estrenar cámara nueva y realizar un par de viajes idóneos para apretar el obturador, pero aun así el retraso no está justificado. 
     Espero pues que la selección valga la pena y podáis disfrutarla. Javier, va por ti:


    
1. TRAS LA TORMENTA
     Tomada en Granada desde la ventana de un séptimo piso.


2. FRANCIS. LAS MANOS DE UN PELUQUERO.
     Procede de la sesión de fotos realizadas a mi amigo Francis para homanejear a su persona y profesión (ver aquí).



3. PLAYA DE VELILLA.
     Me encantó la luz de aquella tarde, y sobre todo, encontrar el difícil momento donde no había nadie en toda la playa (tan solo una paloma...).




4. UN ALTO EN EL CAMINO.
     Parada en Formigal ante un paisaje idílico aprovechando la última hora de luz del día.





5. HORIZONTE FINANCIERO.
     Puesta de sol en la zona financiera de París.





6. PARÍS.
      Mi perspectiva particular de tan bella ciudad.





7. DESPERTANDO EN PARÍS.
La luz matutina se cuela en aquella habitación...




8. PARÍS, 24 HORAS...
Retrato en el almuerzo de despedida.




9. VISTAS AL LOIRA.
Desde la terraza de Gabriela Bossis... (ver aquí).



10. SELFIE.
Desde Ingrandes sur Loire...



11. SISTERS.
La mayor y la menor, 18 y 5, en Salobreña, con esos tonos apastelados que me recuerdan los óleos de Sorolla.




12. MANOLO EN VERANO.
Luciendo mella en Salobreña.



13. NIMES: HOMENAJE AL TOREO.
Con el famoso coliseo de fondo...



14. ESPERANDO A LAS PERSEIDAS.
Todos ultimaban los detalles para disfrutar de la famosa lluvia de estrellas en la falda de Sierra Nevada...



15. LA MAÑANA.
La fuerte luz de una mañana de verano marca la pauta de un día que se espera bien caluroso...



16. RELAXING POOL.
Desde la una piscina panorámica en Salobreña, con el castillo de fondo.




17. QUIETUD SOBRE UN MAR DE PLATA.
Tomada en Playa Velilla, Almuñécar.




18. BAJANDO DESDE LA ALHAMBRA.
Un vistoso “costado” de Granada, con el hotel Alhambra Palace flanqueando la imagen en su lado derecho.




19. VINILOS...
Nada como un buen vinilo en una tarde de fotos...
Esta toma la utilicé de fondo para realizar unas camisetas en la fiesta-homenaje a mi amigo Carlos (ver aquí).



20. MOTIVOS...
Motivos para creer y caminar, para buscar e ilusionarse. Tomada en la localidad granadina de Aldeire.





21. PADRE.
Captar la esencia de un padre no es fácil: rodeado de sus queridas flores, con un porte elegante y presumido al mismo tiempo...



22. BODEGÓN
Tan sencillo como un buen encuadre y las frutas adecuadas, en la cocina de casa.



23. GOLDEN AUTUMN DAY.
En Granada, en mitad de un perfecto día otoñal.



24. SIERRA NEVADA... NUBLADA.
La emblemática sierra de Granada, además, con una sorpresa escondida... (ver aquí).


25. MUSTANG.
La luz oblicua de la mañana y el trazado del puente se me hicieron irresistibles, así que tomé el desvío a la desierta carretera secundaria y busqué el mejor encuadre.


BONUS PIC: LOS TRES MANOLOS.
Las tres generaciones en la celebración de nuestra onomástica.

Todas la fotos (c) Manolo dj.


miércoles, 13 de noviembre de 2019

Conexión de genios: Beck y Prince en Paisley Park.



     Beck es un tío curioso, inquieto, espoleado habitualmente por el aguijón del buen gusto. Ya lo tuvimos por aquí haciendo de las suyas con otro gigante como David Bowie, pero en esta ocasión, habiendo sido avisado (de nuevo), por mi hermana Rocío, me encontré con la noticia de que el californiano ha aterrizado en el más sagrado terreno funk: Paisley Park.



     Beck se ha desplazado a la casa-estudio de Prince donde por lo visto nadie había vuelto a hacer uso de los magníficos estudios de grabación que el genio dejó tras su muerte. Los herederos deben estar gestionando todas la formas de poder hacer caja con el patrimonio recibido, lo que ya se ha hecho patente con los lanzamientos programados de material inédito y remasterizaciones. Era lógico que abriesen también la posibilidad de arrendar los estudios del músico, equipados al máximo en tecnología de sonido por su propio escrúpulo profesional, amén del aurea mítica que ahora tiene Paisley Park.

     "Llevo oyendo el nombre de Paisley Park desde que era pequeño"", nos cuenta Beck. "Es algo especial estar aquí y verlo en persona. Cada estudio tiene su propia vida, una especie de energía especial. Me sentí muy creativo, no tenía una expectativa de lo que iba a pasar, era algo así como venir aquí y ver cómo nos iba, y fue realmente sorprendente". (por cierto, muuuy malas las traducciones en castellano que circulan por ahí....)

     Beck aprovechó la estancia para hacer un par de versiones diferentes de temas suyos ya publicados, pero lo que nos interesa aquí es el magnetismo de Prince del que no pudo escapar, recreándose en versionar algunos de sus temas míticos, cosa que no debió serle fácil, de ahí que declarase: "es imposible elegir qué tema versionar, Prince es una gran influencia para mí, una inspiración"

     Finalmente, las "sesiones de Paysley Park" han aflorado en un lp que se llama así precisamente, y que contiene para nuestro deleite un medley de los temas "Raspberry Beret", “When Doves Cry”, "Kiss", y "1999". No dista mucho el medley de otros parecidos elaborados por el propio Prince y que él mismo utilizó en sus directos e incluso publicó a modo de single, pero siempre es de agradar que alguien se atreva con algo así (muy valiente por cierto Beck al animarse con el falsete, que sin embargo sigue distando mucho del de Prince).





     De momento el ep solo está disponible en amazon music, en fin, la moda ahora de sacarlo todo en streaming...  pero algo es algo. Desde luego aquí nos congratulamos de la noticia, y desde luego es una gozada ver a Beck con atuendos principescos (blusa, gafas, sombrero...), y muy conmovedora por cierto la última imagen del video en la que se ve de fondo una gran foto de mi amado Prince... que reine por muchos años.




jueves, 7 de noviembre de 2019

Sierra de Cazorla, en buena compañía...




    Tengo que admitir que me ha costado redactar esta entrada. El argumento a priori es bien sencillo, y fotos tengo de sobra, pero no conseguía encajar el texto, trasmitir lo esencial en un evento tan sencillo como este: niños y mayores compartiendo un fin de semana en plena naturaleza. 
     La teoría dice que este tipo de eventos se prestan a una expansión relajada, casi idílica, pues además nuestra cultura está especializada en hacer de los fines de semana una especie de oasis en el que evadirse de todo; esto es algo que está bien, y además es necesario, pero la vida es complicada, y las convocatorias de este tipo muchas veces te pillan con el "paso cambiado", con poca o ninguna gana, y puede suponer ciertamente un esfuerzo considerable acudir a la llamada.
     
     Sin embargo, precisamente por esto, hay que agudizar los sentidos para extraer el enorme valor de un encuentro como este, donde lo realmente trascendente consiste en compartir y elevar un poco la mirada, haciendo piña con gente buena, y dejando asomar, al menos, una breve sonrisa.

 
CUANDO LO RELMENTE TRASCENDENTE PUEDE PASAR DESAPERCIBIDO...



     Disfrutar de la naturaleza, contemplar aquello en lo que normalmente no nos fijamos, compartir un tiempo de ocio con familia o amigos... son ese tipo de cosas que a todos nos gustan. Pero en estos eventos  el medio es siempre una excusa, y  lo verdaderamente importante son los acompañantes, el establecer lazos nuevos o fortalecer los existentes...
     En este caso la iniciativa partió del colegio Mulhacén, un cole de chicos donde con regularidad realizan actividades montañeras aprovechando el tiempo libre de los fines de semana, o en los primeros días de vacaciones en verano. Se propuso que los niños viajarían al corazón del parque natural de Cazorla, un sitio emblemático en España para los amantes de la naturaleza, solo que en esta ocasión el papá iría de acompañante con el hijo. La actividad se organiza cada año para chicos con edades entre 9 y 10 años,  empezando el sábado por la mañana y terminando el domingo al mediodía, un buen puñado de horas en las que los lazos padre-hijo tendrían la oportunidad de fortalecerse. Veamos pues cómo transcurrió todo. 




EL DESTINO

      El desplazamiento desde Granada llevaría algo más de dos horas, y bien aconsejado por Santi, otro papá con el que coincidí repostando en la gasolinera, elegí la ruta a través de Iznalloz, un itinerario rural mucho más divertido que la autovía, donde curvas y paisajes irían haciendo las delicias de mi pasión al volante. Y así, con un amplio margen de tiempo para la llegada, cada padre fue eligiendo su horario de salida, algunos de ellos combinándose en un mismo vehículo con los niños.

     El destino elegido se llama “El Chaparral”, un campamento situado en un enclave absolutamente privilegiado y que ya lleva en uso unos 50 años, ocupando una gran extensión de la zona más bella de Cazorla: pinares centenarios, variedad arbórea sin parangón, preciosa fauna protegida, manantiales de agua por doquier, y unas vistas preciosas en parajes muy pintorescos. La aventura estaba servida, y el campamento ofrecía espacios deportivos, albergue y cabañas de acampada, una preciosa capilla y unos monitores totalmente volcados en la organización de juegos con los pequeños.












    Y como antes dije,  la naturaleza era la excusa perfecta, pero el verdadero tesoro es el que se gestaba en la relación de unos con otros, en la amistad vigorosa de los niños y en buen ambiente entre los adultos. 


     A mí me tocó acompañar a Manolo, único hijo varón en casa, y era obvio que para él era algo especial este tiempo de escapada conmigo. La misma sensación de alegría acompañaba al resto de papás, en el fondo todos disfrutando como críos, y así, con el paisaje idílico que ofrecía Cazorla, unos y otros compartimos comida a la llegada, y comenzamos a disfrutar del evento. Por cierto, la organización a cargo de don Fernando y don José María, la compañía entrañable de don Jesús (capellán del colegio), y una excelente climatología, garantizaron un magnífico fin de semana.

















     Y así, las horas transcurrieron veloces entre excursiones, comidas y juegos, con un amplio margen de libertad y esparcimiento. De modo que, lógicamente, fue una alegría coincidir con Jorge, Luis, Jesús, Fernando, Pedro, Gin, Rafa, Ignacio, José Manuel, Alberto, Dani... y otros muchos entrañables papis; pero también fue importe entablar amistad con papás de otros cursos como Javier Peláez, al que solo conocía de vista. 


     En mi caso la cámara fue un complemento imprescindible, especialmente en la salida al nacimiento del río Borosa, donde no era difícil captar instantáneas de póster en casi todos los disparos. La caminata de esta salida el sábado por la tarde también vino bien para no oxidar estos cuerpos cuarentones, y así, casi sin darnos cuenta, nos vimos desayunando la mañana del domingo, donde algunos aprovecharían para una nueva excursión, otros quedarían disfrutando del campamento hasta la hora del almuerzo, y algunos con más prisa iniciarían el camino de vuelta a casa.






EL CAMINO DE REGRESO

     Sin dudarlo elegí la misma ruta, saliendo con tiempo suficiente para poder parar en el camino y tomar todas las fotos que me apetecían, satisfaciendo así mi otra gran pasión.







     También aprovechamos alguna parada para tomar unas deliciosas uvas campestres, y nos recreamos en el camino volviendo sin prisas y haciendo una pausa cada vez que la cámara lo pedía.



     Y por fin a la llegada, ¡el reencuentro con mis mujeres en casa!, y los dos Manolos, dejándonos agasajar, jejeje...

     No soy muy de campo, ni mucho menos montañero, y lo de acampar y dormir por ahí en tiendas y albergues no me enloquece, seguramente soy demasiado comodón, pero fue una bonita experiencia. Dicen que además se sale así de la rutina.....  pero a mí me da que lo más importante no es salir, sino que entrar; entrar, aunque sea por unas horas, en la contemplación de un destino que todos anhelamos, y que se palpa en esos paisajes, en esa sensación de libertad, en esa escapada de los problemas cotidianos, en ese deseo de que la tarde no termine...
     Y  aunque sabemos que al día siguiente todo volverá a la normalidad, soñamos con unas vacaciones que puedan ser así, incluso, porqué no, con una nueva vida que reproduzca este estado idílico... y es que la Esperanza con mayúsculas se va conquistando con pequeñas esperanzas...