jueves, 17 de octubre de 2019

Joker. Bienvenidos a la realidad...




    Era la primera vez que sonreía. Me refiero a una sonrisa de verdad, de las que nacen desde dentro, forjadas bajo la certeza de un motivo.
     Bailaba como nadie bajando esas escaleras por las que tantas veces había subido abatido. Engalanado con sus mejores atuendos y su impresionante maquillaje, por primera vez se sentía capaz de desafiar a todos sus miedos... y todos aquellos que los habían procurado...
     Pero ni tan siquiera este baile duró lo suficiente. Apenas esbozados los primeros compases, la silueta de dos polis fisgones se recortaba en el horizonte...




           Muchos se escandalizan de la violencia esgrimida. A otros, nos produce estupor vernos reflejados, a veces, en el letargo de los idiotas, y empiezan a venir a la mente los recuerdos de aquellos momentos donde no quisimos darnos por aludidos, donde miramos para otro lado...


     No queremos el desenlace visceral que nace de la rabia humillada, traspasada por abandonos y abusos. Creemos que la moral evitará el brote amparándose en la "no justificación", pero la palabra no siempre gana el pulso a los hechos. El hambre y la lágrima se alían con el ego en más ocasiones de las que creemos, y entonces la primera ficha del tablero de dominó se precipita...

     ¿La locura? ¿La enfermedad? Bueno, son factores con los que hay que contar, pero no todos los que vociferan y luchan son lunáticos, de modo que atribuir el horror a estos menesteres de la psique es tan peligroso como pueril.



     ¿Diálogo es la clave? No, aunque es parte de la solución en un segundo momento. La clave, el primer paso, es la escucha. Hacer un alto para dar la oportunidad al que reivindica. Para ello hay que dedicar tiempo, abrir espacios, ofrecer un asiento con o sin café, y dejar que quien está enfrente dé rienda suelta a la expresión de sus quejas... A partir de ahí, si hay buena voluntad, todo puede construirse, pues cuando alguien se siente escuchado las cosas cambian. Hay que marcar límites y consensuar las reglas del juego, y entonces  la paciencia empieza a tejer su necesario e invisible hilo, y la madeja comienza a crecer apaciguando la ira, relajando el brazo que se enerva en el aire, apagando la llama que a punto ha estado de prender aquel contenedor...
     ...Y es que nadie debería verse abocado a convertirse en Joker.


viernes, 11 de octubre de 2019

Fútbol: Real Madrid-Granada





     Que mi equipo local, recién ascendido a primera división, esté codeándose con los grandes colosos en los primeros puestos de liga, no es cosa cualquiera. A la hazaña épica de vencer al Barcelona por 2-0 (y con Messi), hay que sumarle el ocupar en varias ocasiones el primer puesto y estar en zona Champions, algo histórico para la ciudad de Granada en un increíble arranque de temporada.
      Una circunstancia así propiciaba cumplir un deseo de esos que se vienen arrastrando desde años, y animados además por una promesa hecha a mi hijo Manolo, todo encajó para procurar una visita (nuestra primera vez) al Santiago Bernabéu, que este pasado sábado ha recibido allí a nuestro Granada cf.



     Encontrar entradas a precios “razonables” fue una odisea, pero la ocasión era única, y la familia que tenemos allí (cuñados, hermanos, sobrinos, primos...), hacían aún más atractivo el plan, de modo que organizamos todo y los días transcurrieron veloces. Al partido solo iríamos los papás con Manolo, y las chicas aprovecharían las horas con las primas madrileñas entre paseos y festivales de los que siempre hay en la ciudad.




EL ENCUENTRO 

     La emoción estaba servida. Llegar al gran estadio ya hacía surgir cosquillas en el estómago, pero los momentos estelares del inicio durarían poco. Un gol tempranero del Madrid nos borraría la sonrisa casi de inmediato, pero aún quedaba mucho por jugar...



     La presión del estadio, jugar ante todo un Madrid, y comenzar encajando un gol en el primer minuto supuso todo un reto a un Granada al que le costó entrar en el partido. Nuestro portero tuvo que echar mano de sus recursos y los madridistas gozaron de buenas opciones, si bien las cosas se fueron equilibrando hacia mitad del primer tiempo. Un poco de aguante hizo que se mantuviese un esperanzador 1-0 antes de llegar al descanso. Sin embargo, el minuto 45 deparaba un gol que sentaba como un mazazo a la afición rojiblanca.

     En el segundo tiempo las cosas se pusieron más favorables al Granada, pero aún así tuvimos que contemplar un 3-0 en el marcador; por fin, su tesón y garra forzaban el penalty a favor que sembraba algunas esperanzas.


Penalty transformado en gol a favor del Granada.

     El partido acabó con una derrota para nuestro equipo por 4-2, pero el resultado no da la idea de un partido reñido como realmente fue, con un Granada que remontó hasta el 3-2 y a punto estuvo de empatar a 3 goles. 


Segundo gol del Granada en una segunda parte muy equilibrada.

     Tal vez ese resultado (3-2) hubiese sido el más justo, y así se mantuvo hasta el minuto 92 en el que un despiste propició el cuarto gol del Madrid (el típico detalle que marca la diferencia entre un equipo modesto y otro plagado de geniales estrellas).

Manolo, decepcionado ante el resultado.

     La experiencia valió la pena, especialmente por contemplar el entusiasmo de Manolo, vestido con la equitación del Real (ambos somos madridistas), pero animando a nuestro Granada. 





     También era divertido observar el ambiente y la animación de la hinchada madridista, al margen de la impresionante vista de un recinto lleno a rebosar con más de 80.000 personas.


Impresionante hinchada madridista animando brazo en alto.

     Por mi parte, ya veis que tuve ocasión de disfrutar de mi cámara de fotos haciendo algunos disparos, a pesar de la distancia a portería cuando marcó el Granada. Una vez fuera, la bella y variada arquitectura también propició la ocasión, y luego se completó con el ambiente de feria en la noche de Boadilla, una población cercana.

     En fin, prometedor equipo el nuestro en una de mis ciudades favoritas, y es que visitar Madrid siempre es un aliciente... hasta la próxima entonces...