miércoles, 25 de septiembre de 2019

Conexión de genios: Charly García y Caetano Veloso.

       


     Qué curioso. Llevaba varios días escuchando bastante a Charly (un par de lp’s y algunos buenos recopilatorios). Tenía pensado escribir alguna entrada sobre el argentino al que, curiosamente, aún no le había dedicado una, y entonces un whatsapp de mi amigo Carlos me enlazaba con el diario Clarín para encontrarme con esto (ver noticia completa aquí):



     Así es. Invitados ambos a casa por el futbolista Juan Pablo Sorín (aprovechando los conciertos que el brasileño brinda estos días por tierras argentinas), Charly y Caetano compartieron una velada que adivinaba sería tan extraña como curiosa. Estando ambos músicos considerados al nivel de genios, el desarrollo de sus respectivas carreras como músicos ha sido muy diferente en uno y otro caso, y el evento me parecía tan interesante como inverosímil por lo distintos que son, y me explico:
     Caetano para mí supone el ejemplo claro de alguien que, estando desde siempre a un nivel muy alto, ha sabido continuar innovando, descubriendo y, al mismo tiempo manteniendo la elegancia, la calidad y el timbre de antaño. A Charly sin embargo lo he visto siempre como el músico talentoso que, por facilidad compositora y personalidad egocéntrica, compone y graba a placer, más por el impulso del momento que como parte de una evolución natural en el desarrollo de una carrera artística; todo ello amén de una vida un tanto caótica por sus desvaríos y trastornos personales en diversas épocas, pero sin poner en duda que estamos ante un genio.




     De modo que.... ¿qué cosa podría surgir de semejante encuentro? Pues nada más y nada menos que una charla amistosa y algo enmarañada por el empleo de ambas lenguas, pero también amenizada con el canturreo improvisado de Caetano en sintonía con el teclado de Charly. Se llegaron a momentos curiosos, como cuando Caetano intenta explicar la división sonora de las sílabas en uno de los cánticos (“como si fuera digital...”, le contesta Charly), para terminar finalmente el argentino admitiendo: “¡jamás le entenderemos...!”
     Afinadísimo el brasileño y ronco como nunca el curioso Charly, la noche debió transcurrir cargada de risas y momentos únicos de los que nos da buena muestra el video. Conexión de genios en toda regla (“¡un genio!”, llamó Charly al brasileño), de esas cosas que pasan y quedan registradas para la posteridad. Bravo, hubo tiempo hasta para homenajear a los Beatles (lógicamente, buscando ambos sus puntos en común, que no deben ser muchos...).




     En fin, brindemos por ellos y que  duren muchos años ambos, amenizando así...




jueves, 19 de septiembre de 2019

España-Argentina: la gran final.




    No soy un gran especialista en deportes, pero una final como esta no podía perdérmela. España llegaba para enfrentarse por el oro con la selección argentina. Mi país, junto a mi nación hermana por excelencia, siempre conviviendo a la par en este corazón inquieto, me daban una tremenda alegría al ofrecerme la final más deseada. Siempre ha de haber un favorito en todo, pero ciertamente tener un rival como Argentina es un regalo, especialmente cuando este equipo ha librado un campeonato extraordinario desbancando en el camino a gigantes del baloncesto como Francia o Serbia.
     España llegaba perfecta a la final, pletórica por acariciar el que podría ser su segundo campeonato mundial, y como llegó, jugó. Jugadores de vanguardia que brillaron de una forma especialísima (ya sabemos que Ricky y Marc Gasol fueron laureados por ello), pero en medio de un equipo a un nivel tan alto que incluso esta supremacía quedaba algo eclipsada por el brillo del conjunto. 




     Ahora bien, la batalla había que librarla, y Argentina no iba a regalarnos nada. Sin grandes sorpresas en términos generales, sí hubo momentos de especial intensidad, y ya sabemos que los minutos en baloncesto pueden ser muy largos. Con escenarios prometedores como el tercer cuarto jugado por una España demoledora, también hubo que quitarse el sombrero ante una Argentina que reaccionaba con valentía y que era capar de recortar cinco puntos en menos de un minuto.


    Juego limpio y hasta camaradería entre ambos equipos (casi era un trato de compañeros de final más que de contrincantes), para llegar a un final de partido con victoria rotunda pero con la certeza, como dijo el gran Scola, de que Argentina no había perdido el oro sino que había ganado la plata.
   Alegría, resultado justo, y una bonita ceremonia de entrega de trofeos. El momento estelar, la entrega de la copa a ritmo del "Samba" de Bellini que, quedaba muy bien, pero que me dejó un poco desconcertado (¡qué ocurrencias las de los chinos!). 
     En fin, ole y ole por esa selección. ¡Bravo!

   

martes, 10 de septiembre de 2019

Re-escuchando discos: Abre (Fito Páez)




     Recuerdo este disco como muy lejano, no obstante ya hace 20 años que se publicó. Fue uno de los que regalé a mi amigo Carlos Hódar en el lote que conformó su regalo de bodas (nuestros regalos son eso: música, libros, joyitas enmarcadas para colgar en pared...). Fito Páez era uno de nuestros imprescindibles en aquel universo músical que configuraba nuestras escuchas habituales; desde que entrase con tanta fuerza con aquel “El Amor después del Amor” (año 92), fueron muchas las pesquisas para conseguir material adicional de este y otros artistas argentinos.
     Tras esta joya fuimos consiguiendo lp’s  anteriores a través de algunas importadoras y, de vez en cuando, llegaba alguna publicación nueva que acogíamos con gran entusiasmo, pero fue una época de producción intermitente la Fito. “Circo Beat” (1994), aunque diferente, fue la prolongación natural de “El Amor...”, y estuvo a la altura con semejante precedente, pero luego siguió el fiasco de venir a grabar con el paliza de Joaquín Sabina (es mi opinión claro), aventura que no salió bien como todos sabemos. Su posterior negativa a grabar un unplugged para MTV (tan de moda en aquellos años), fue suplida con la publicación de “Euforia” algún tiempo después, el cual nos dejó un buen sabor de boca; pero ya estábamos en el 99 y hacía tiempo que esperábamos algo nuevo de estudio. Y así, con esa expectativa, llegó “Abre” a punto de comenzar el siglo XXI.
     El disco nunca defraudó, pero me quedó siempre la sensación de no ser un lp “redondo”. A pesar de contener innegables joyas, algunas de las cuales quedaron como insuperables, no fue un disco que escuchase con gran entusiasmo de principio a fin, pero a todo le llega su tiempo, y ha sido recientemente cuando he reparado en la grandeza de un trabajo que lo tiene todo como para ser un disco imprescindible en la carrera de Fito; comentando al respecto esta misma mañana en un café de diez minutos, Carlos me comentaba que este fue sin duda el último gran disco de Fito Páez.




DESGRANADO ABRE

     El comienzo con el tema del mismo nombre te pone en antecedentes de lo que será un disco vital, lleno de guiños a la vida e ilusiones de juventud que deben ir prolongándose. Dedicado a su hijo Martín, la frescura de “Abre”, con ese organillo Hammond de fondo y esa elegante batería, te preparan a un viaje de luz y esperanza.

     Seguimos con el contundente “Al lado del camino”. Poderosa guitarra y letra autobiográfica que se enrolan sobre la base de cuatro sencillas notas de piano. Expresiones de entusiasmo en un Fíto que cuenta algo de sus miedos y vivencias,  mientras todo apunta hacia una apuesta arriesgada por la vida.



     “Dos en la ciudad” se me antoja en mi lista personal como una de las mejores canciones de amor que he escuchado y mi favorita de Fito. Además, no hablamos de un amor perfecto, historiado y empalagoso, sino de un encuentro casual con un viejo amor que resurge de las cenizas, todo en un precioso fin de semana, no se sabe dónde...  Letra insuperable, canción redonda donde las haya, clásico (¡ y necesario !) punteo de guitarra, una contundente línea de bajo que guía el tema con maestría, y un elegante toque de metales para enmarcarlo todo en el momento preciso. Mi favorita sin duda.


  
      “Es solo una cuestión de actitud” es puro rock marca Fito, y de nuevo, una invitación a ser valiente a pesar de las adversidades.

     Llegamos a “La casa desaparecida”, un macrotema monumental, gigante. Un recorrido por la historia melancólica de una Argentina que lleva en sí la herida de la guerra y sus propios avatares vitales, en busca de un destino incierto. Dramática y limpia, rotunda como la misma realidad que a veces se reviste de gloria y otras se mancha con la bajeza más ruín... condición humana anclada en la idiosincrasia de este pueblo tan querido. No te dejará indiferente: ni el ritmo contundente, ni la letra demoledora, ni el melancólico bandoneón que se cuela de manos del gran Néstor Marconi. Son este tipo de detalles en los que  se aprecia la gran producción que ha acompañado al trabajo de grabación de este lp que suena de maravilla...

     Toque folclórico con la preciosa “Tu sonrisa inolvidable”. Historia de almas separadas en el tiempo que se reecuentran muchos años despúes en un frío Madrid. Acertadísima canción bellamente interpretada por un Fito que, en este lp, canta muy, pero que muy bien.

     “Desierto” es un tema diferente, extraño, hipnótico. Un viaje alucinante de difícil orientación, es decir, no se sabe bien de qué va, pero te transporta indudablemente a pesar de alguna frase poco acertada. Una pieza no prescindible en este lp, y que da un toque ecléctico a la obra en conjunto.

     “Torre de cristal” es un regreso a la psicodelia Beetle, esa que tanto ha influido en numerosos artistas y que a mí, particularmente, no me atrae nada como fuente en sí, pero cuyos resultados en otros no puedo despreciar. Tal vez por esta visión mía este tema me resulta algo prescindible, pero tampoco puedo sentenciar que suponga un bajón en la calidad del disco. Es una sobria y bonita canción que se desliza fácilmente y a la que no puedo ponerle ninguna pega. Un paso más en este disco que avanza...

     “Habana” es una joya donde el mambo, el son y el tango, como dice la canción, se funden de manera excelente, elegante y precisa. Una maravilla de esas que dejan siempre buen sabor de boca. Particular homenaje a una cuidad que tampoco puede escapar del peso de la historia, tan unídas como están su ubicación y arquitectura a las miles de vidas que han desfilado por sus calles. Simplemente magnífica.

     “Ahí voy” es una historia de historias, de gente que toma su decisión y se lanza, con buen o mal resultado. ¿Una invitación a la reflexión?, tal vez... Un poco lenta en su desarrollo, me parece un tema algo prescindible, tal vez el que más, aunque no puedo negar que tiene un toque pop de los que a todo el mundo engancha; no sé, tal vez me estoy volviendo muy exigente...

      “La despedida” es uno de mis temas favoritos del cantante rosarino. Elegantísima base melódica de piano (¡ojo, eso en Fito no es tan fácil, a veces es un poco pesadido con este instrumento!), nos narra la historia de una ruptura que no parece tener claro el motivo. Su toque dramático casi como de película, se desliza irremediablemente hacia la justificación de un amor que se acaba, como diría todo el mundo, porque “la llama se apagó”; tal vez por eso, porque nos sirve en bandeja una respuesta cómoda que no invita al esfuerzo por salvar la situación, resulta inconscientemente atractivo está la letra de este tema.  Magnifica también musicalmente, imprescindible,  para mí , podría haber sido el broche de oro del lp.



    Sin embargo, Fito decide cerrar con “Buena Estrella”, otra invitación a la ilusión y confianza en el devenir de este siglo que comienza. Mucho pop y coros femeninos para endulzar un buen tema, sin más.

     Y al final, como con los discos que dejan buen sabor de boca, quedan ganas de servirse otra copa y volver a darle al play... grande Fito...






     

     

martes, 3 de septiembre de 2019

Conexión de genios: Bruno Mars/Prince, That’s what I like!!

     Resultado de imagen de bruno mars prince
     
     La sorpresa que se difundió el año pasado sobre un Bruno Mars dando vida a Prince en un supuesto largometraje sobre el genio de Minneapolis, dio mucho que hablar; la noticia corrió como la pólvora tras el excelente homenaje que el joven rindió a Prince con motivo de su fallecimiento. La filmación de tal biografía podría ser tratada como una mini serie de Netflix más que un largometraje en sí, aunque bien es cierto que de este asunto no ha vuelto a saberse nada en meses.
     Sin embargo, la simple mención de esta posibilidad, vendría  a ser otra confirmación más de que, salvando las distancias, Bruno  Mars reúne suficientes cualidades como para considerarlo un músico importante en el panorama del R&B americano. La frescura de sus temas, el indudable toque funk en muchos de ellos, la voz perfectamente orientada a la interpretación soul más exigente (sobre todo en su falsete), así como la increíble producción de sus temas y videoclips, no hacen más que confirmar esta tesis. 



     Mi percepción personal va un poco en esa línea, si bien hay una diferencia abismal entre Prince y él, y es que Bruno tiene, pese a sus propias cualidades que no quiero infravalorar, mucho de "producto de discográfica". Las directrices marcadas desde las multinacionales de la música en cuanto a colaboradores en todos los ámbitos (composición, ingeniería sonora, producción, vestuario.....), distan mucho de la personalidad imponente de un Prince que hacía prácticamente lo que quería, le gustase o no o la industria del vinilo.

BRUNO MARS PARA MÍ


     Sin embargo, dicho esto, es innegable el atractivo que generan muchos de los temas de este “niño maravilla”, tal y como lo definiese genialmente mi primo JLO en su blog. Tanto es así, que tampoco yo he podido resistirme al embiste de temas estrella como 24k o Locked out of Heaven. Pero donde más me entusiasma con diferencia es en otro temazo con el que llegó al número 1 en las listas USA: el increíble That´s what I Like. 



          Curiosamente, la base rítmica de fondo corresponde a un tema grabado por Beyoncé llamado Kitty Kat (que lógicamente también suena de maravilla). Así, utilizando este sample sencillo compuesto por sintetizadores que actúan como caja de ritmos, el resto del trabajo ha consistido en la composición de letra y coreografías, así como una redefinición del sonido llevándolo a parámetros más actuales.
     El videoclip, más elegante y relajado visualmente que de costumbre, nos trae a un Bruno Mars simplemente bailando al ritmo del tema, desenvolviéndose elegante y seguro sobre un fondo gris en el que se proyectan simpáticos dibujos en referencia a la letra. Tras su divulgación, dado el éxito alcanzado, se editó un nuevo video que incluía fragmentos de bailes protagonizados por simpatizantes del músico a través de distintas redes sociales. Este es el que os traemos aquí. 
     Por cierto, ya sé que el tema no es nada nuevo y este tributo está como en deshoras..... pero cuando mi hijo Manolo se empeñó en ponerlo una y otra vez en el coche ayer por la mañana, sucumbí ante el trepidante ritmo sin poder remediarlo...  DISFRUTEN: