Clint Eastwood en “Mula” (spoiler incluído).
El viejo Earl siguió plantando flores. No había hecho otra cosa en los últimos 70 años, decía que la belleza de un solo día justifica el trabajo de muchos meses; pero ahora era distinto. Escogió pasar sus últimos años en prisión; entendió por fin el sentido de las palabras “justicia” y “reparación”. Necesitaba pasar por su purgatorio particular; el anhelo de paz ganó por fin el pulso a la soberbia, y aunque tarde, pudo llegar a la cita del reencuentro y el perdón de los suyos. Eastwood lo ha vuelto a hacer. Ha tomado una historia un tanto banal (aunque tomada de la realidad ), para narrar una conversión personal. Valiéndose de una trama policíaca con tintes de “Breaking Bad”, el genial actor y director nos brinda un remake del más clásico drama interior: el que enfrenta las pasiones y debilidades con el deber y la capacidad de renuncia (es decir, “ego” versus “amor”). ...