martes, 21 de julio de 2020

Fútbol: Granada CF, una temporada para enmarcar.


     Inédito final de liga para el Granada CF, al menos, en los últimos 40 años. A este equipo que ha llegado a semifinales de Copa del Rey (por muy poco se le escapó la final), le faltaba rematar la faena con un buen puesto que incluso le permitiese soñar con puestos de liga europea, y la hora decisiva había llegado.

     El partido fue un fiel reflejo de la temporada: trabajo, trabajo y más trabajo. Teniendo esto en cuenta, y considerando la trayectoria de estos meses, podría decirse que predecir la victoria era fácil. Sin embargo, el fútbol tiene sus cosas, y esta última jornada albergaba varias cartas que debían ponerse sobre la mesa, al margen del resultado de este Granada-Athletic Club.

     La expectación en este último partido de liga era máxima, pues veníamos de un Granada que había estado cómodo incluso en puestos cercanos a Champions (de hecho llegó a estar primero en la clasificación general en alguna de las primeras jornadas), y terminar entre los 8 primeros era ya un logro más que aceptable, sobre todo para un equipo que llegaba esta temporada a Primera División. Sin embargo, la cercanía del séptimo puesto otorgaba la posibilidad de poder optar a jugar en Europa League la temporada que viene, lo que exigía, además de una necesaria victoria, algunos resultados favorables en los partidos de los equipos cercanos en puntuación.

Preparados para disfrutar el partido con una buena pantalla.


     Así, conscientes de la importancia del momento, nos fuimos la familia al completo a un enorme local con pantalla y cómodas distancias de seguridad entre espectadores (además el aforo era muy inferior al habitual), por lo que pudimos disfrutar de buen fútbol y un rico tapeo con bajo riesgo por Covid (eso creemos...).

     El comienzo fue esperanzador por las buenas sensaciones que trasmitía el equipo, y ese buen trabajo reflejado en toda la temporada debía comenzar a dar resultado. Sin embargo, el rival no iba a regalar nada y había momentos de cierta tensión. Como en los grandes clubes, las gestas se irían logrando en las primeras ocasiones por el matiz de buena calidad individual de algunos jugadores; y así llegó el primero de los goles, de la mano de un espléndido Roberto Soldado que ha encajado en el equipo como guante de seda pero con mano de hierro, otorgando buenas resoluciones y un importante peso específico al mismo.



     El partido perdió algo de intensidad y se llegó al final de la primera parte con un satisfactorio 1-0, y el Granada se encontraba con un sexto puesto de liga (igualando la máxima calificación obtenida en su historia), debido a los resultados del resto de partidos aún disputándose.
     
     Comenzada la segunda mitad, los Nazaríes  irían perfilando una buena dosis de posesión y seguridad que acabaría desembocando en un magnífico segundo gol firmado por Antonio Puertas. A partir de ahí el equipo rival comenzó a sucumbir ante el dominio de un Granada que buscaba más goles.
     Era el momento de disfrutar, a pesar del triste espectáculo de contemplar unas gradas vacías que habrían hecho vibrar los cimientos del estadio Nuevo Los Cármenes. Y así, toque tras toque, la fluidez del balón en las botas rojiblancas vaticinaba un 3-0 que no tardó en llegar (Carlos Fernández). Incluso, quedaba fuelle y ganas para esperar más, y en tiempo de descuento Montero sentenció un 4-0. Hacer balance del partido equivalía a hacer balance del año, y el buen resultado reflejaba la contundencia de un esfuerzo colectivo bien ordenado y liderado por Diego Martinez, técnico ya consagrado, y responsable en buena parte, de la mejor temporada de la historia de este honroso club.

Jugadores manteando a Diego Martínez (foto tomada de  lavanguardia.com)

    Ya solo quedaba esperar los últimos minutos en los restantes partidos para confirmar finalmente ese séptimo puesto que acabaría regalándonos el pase a liga europea en la próxima temporada. Júbilo, reconocimientos y alegría rebosaban en los corazones de una enloquecida afición granadina, demasiado acostumbrada a lamentos y llantos por esfuerzos que no siempre han dado resultado. Llegó nuestra hora, llegó la hora del Granada, justo en unos momentos difíciles donde todos necesitamos de buenos estímulos. 


Jugadores saludando a la afición y celebrando los magníficos logros.

      Y así, entregados a una celebración ordenada y con muy pocas faltas de civismo, jugadores y público se felicitaron en la distancia que separa el estadio de la calle. Y como no podía ser menos, también nosotros nos unimos al calor de cánticos y coros que gritaban, por encima de todo...  "!orgullosos de nuestros jugadores!"