sábado, 9 de enero de 2021

David Bowie: sigamos bailando...




     Cinco años dan para mucho, pero cuando te los encuentras así, de sopetón, te das cuenta de que todos los “muchos” pasan volando, y solo lo fundamental permanece. Y así, recordando (y escuchando) estos  Five Years, se agolpan en la mente aquellos momentos “Bowie” que nos ha dejado este lustro.
    Y así, regresa aquel extraño y premonitorio domingo (justo como hoy) en el que nadie sabía que David se nos iba, y en el que mi hija me preguntó por él tras escuchar casualmente en la radio Space Oditty. Luego siguió el trágico y sorpresivo lunes donde el planeta entero conocía la noticia, sin duda uno de los secretos mejor guardados en esta época en la que casi todo se destapa al minuto.




     No fue fácil de encajar, sobre todo por el doloroso ejercicio de escuchar por primera vez su recién estrenado disco (se editó en su cumpleaños, justo dos días antes de fallecer). Recuerdo haberlo recibido por Amazon el día del lanzamiento, viernes, y lo dejé sin escuchar todo ese fin de semana para encontrar un hueco la semana siguiente donde poder coincidir con mi amigo Carlos. Imaginaos cómo fue entonces la escucha por primera vez de Lazarusjusto al día siguiente...

(c) Tomé  esta foto en el atardecer del 10 de enero de 2016, justo en su partida...

     Y vuelven espontáneas las imágenes de aquel homenaje de los amigos a los pocos días de su partida; y también el bello tributo que Prince le rindió precisamente en la que sería su última gira antes de darnos otro gran disgusto...
     Y aparece también el vívido recuerdo de la fiesta que preparé a ambos justo al año siguiente, esta vez abierto al público y donde volví a ejercer de dj.








(c) Fiesta-homenaje, siempre en la mejor compañía.

     De modo que entre tanta penumbra acompasada por canciones inmortales bajo la mirada más enigmática que el rock ha conocido, hoy tocaba volver a degustar la sal de su partida. Los memorándum  de todos los que queremos a Bowie van surgiendo por doquier estos días, unos espontáneos y otros exquisitamente preparados, como esta preciosa versión de Let’s dance...



     Y todo esto acontece al mismo tiempo que el regocijo del seguro reencuentro se vislumbra en el horizonte. Pues no menos premonitorio que aquel lejano domingo  ha sido el lanzamiento estos días de un nuevo sencillo del querido David. Esta vez se trata de una versión interpretada con un temple y elegancia como los que arroparon los mejores momentos del Delgado Duque Blanco, pero con un título que da que pensar: Trying to get to Heaven...



     Y claro, por mi parte no podía faltar un regalito, esta vez en forma de fotografía. No me resulto fácil, pero el excelente dibujo que me regaló Carlitos me vino de maravilla para insertarlo en la estrella del precioso vinilo del Blackstar (regalo de Rocío). Y así, con un poco de imaginación y una buena lente, mi sencillo homenaje se suma al reconocimiento de todos los que han recordado hoy a uno de los más grandes artistas de los últimos tiempos. 



(c) manolo dj. Homenaje a David Bowie.

     El tiempo pasa pero ninguno como él regresará. Sigamos disfrutando su legado. Sigamos... bailando...