lunes, 8 de febrero de 2016

Spinetta. Homenaje de "Los amigo"

     
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     Algunas veces la vida trae similitudes muy curiosas. Apenas recompuestos de la pérdida de Bowie, recibí hace pocos días el ejemplar del disco póstumo de Spinetta, titulado "Los Amigo". Al igual que con Blackstar de David Bowie, este disco recoge las últimas grabaciones de estudio del argentino, si bien, a diferencia del anterior, estas grabaciones han visto la luz casi cuatro años después de su defunción. Tuve que recurrir a la antigua vía de la importación, pues el cd no se ha editado en Europa y sólo está disponible la descarga digital... pero mereció la pena.

     Se trata de una serie de registros que Spinetta grabó junto con un grupo de viejos amigos con los que se reunía frecuentemente por el simple placer de tocar juntos. Hablamos de Rodolfo García (batería) y Daniel Ferrón (bajo), antiguos conocidos del Flaco (de la época de Almendra), y, a la postre, sus últimos compañeros de estudio.
    El reencuentro de los músicos tuvo lugar en el fantástico concierto de Vélez (diciembre de 2009), y de allí surgió la idea de juntarse una vez por semana para tocar, algo que ya se hizo constante en la primavera de 2010. Justo un año después tuvieron lugar las grabaciones que se incluyen en "Los Amigo".
Ahora cobra sentido el empeño de estos "supervivientes" para que estos temas viesen la luz, algo que fructificó finalmente con la publicación del disco el pasado noviembre.
La onda era juntarse una vez por semana, los miércoles. Empezamos en mi casa, donde ensayábamos con Posporteño, la banda que tenía con Daniel y Alejandro del Prado. Pero dejé de usarla, y viste que cuando pasa eso; en ese cuarto empezás a guardar la bicicleta, los productos de limpieza… Entonces, cada vez que nos juntábamos, había que sacar lo que no correspondía. Y al terminar, volver a guardar todo. Así que el Flaco propuso que moviéramos la sede de nuestras zapadas a La Diosa Salvaje, su estudio hogareño”, relata García. Y Ferrón lo complementa: “Nosotros sólo queríamos tocar, pero Luis quería grabar las canciones a toda costa” (declaraciones recogidas por el diario Clarín).

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EL DISCO

      Lo primero que llama la atención es una extraña portada, muy diferente a lo que uno pueda imaginar teniendo en cuenta las circunstancias de la grabación y el título... pero Spinetta es Spinetta, de hecho se trata de unos dibujos que él mismo desarrollaba mediante ordenador, rescatados por sus hijos para el proyecto "Los Amigo".
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     En cuanto al disco, está claro que buena parte de la atmósfera del grupo ha quedado bien reflejada en la grabación, pues además se constata que el Flaco estaba habitualmente con un humor excelente.  En conjunto el disco suena fresco, cálido y a la vez compacto, bien trabajado, en esa linea rock-jazz de los últimos lp´s pero algo más sencilla, buscando un toque minimalista.
      Por todo lo dicho anteriormente, es evidente que estamos ante un disco que nació así, como proyecto que plasma la voluntad del grupo; no es afortunadamente uno de esas publicaciones que editan las discográficas a modo de colección de recortes sacados de un baúl. Este es, sin duda, el último trabajo del Flaco, nacido ahora como obra póstuma.

     Los siete temas (ocho teniendo en cuenta el último que se encuentra "escondido" en la versión acústica de Iris), suman un total de 35 minutos. Una delicia encontrar discos así, no sé a qué viene la manía de rellenar por rellenar y sumar minutos porque sí...
        Y claro, escuchar al Flaco después de este tiempo (hoy cumplimos cuatro años de su desaparición), es una gozada para el oído. También lo es encontrarlo tan cómodo y suelto en esos deliciosos punteos de guitarra, luciendo su mejor gala en El cabecitero y El gaitero, los dos instrumentales del disco.
      Son especialmente brillantes el primer tema (Apenas floto), y Bagualerita (con un sonido muy del disco Los Ojos gracias a los aportes de Claudio Cardone en postproducción), si bien el escogido como hit ha sido Iris, dulce melodía muy bien arreglada que sin embargo me llena menos que los demás temas.

       En definitiva, un disco elegante, placentero de escuchar para recordar a Spinetta y para saborear un buen whisky. Flaco, va por vos...