martes, 9 de abril de 2019

Falco vs Bruce Springsteen




    Ya. Suena raro, porque estos dos púgiles no tienen nada que ver, pero ocurrió así:

    En aquellos gloriosos 80, un servidor en plena pubertad amaba la música con una pasión desmedida. Deleitarme con las líneas musicales y, sobre todo, desmenuzar las letras en inglés era una actividad a la que dedicaba mucho tiempo.

     La radio hacía la función de acompañante y era de mayor calidad que la actual. No siempre había que “huir” hacia programas especializados para escuchar cosas buenas, aunque sí para descubrir autores menos populares que quedaban fuera de los parámetros comerciales.
     Las revistas de música eran una valiosa fuente, pues al no haber internet el acceso a la información era mucho más laborioso; de vez en cuando aparecía también en las librería alguna nueva biografía que hacía las delicias de los fans a la búsqueda de detalles sobre sus ídolos.
     Y los amigos bien entendidos en música... bueno, estos eran un tesoro que llegaría años después,  por ahora los que tenía no llegaban a apasionarse tanto como yo con la música, de modo que me las apañaba solo, con mis gustos e intuiciones, en ese "ir descubriendo"...

     En ese ambiente comencé a comprar algún que otro disco de los artistas que más me llamaban la atención, pero más que lp´s, tenía predilección por los maxisingles. Siempre me ha gustado este formato donde, además de disfrutar la estética de la carátula, solían encontrarse versiones largas, remixes, o algún otro tema en ocasiones especial. Luego, ir pasando canciones a cassette para disfrutarlas en aquellos primeros walkman era el siguiente paso...




     Y aquí llega la parte en la que, en el verano del 86,  unos amiguetes deslumbrados por el Boss, toman prestado uno de mis cassetes y se topan con algo extrañamente atractivo y que los deja perplejos. El tema, cantado en alemán y con alguna parrafada en inglés, tiene una base melódica apoyada en un teclado y en un riff de guitarra con aires funk. En un momento determinado el tema cambia a un ritmo más fuerte con profusión de coros y metales, como una subida de nivel, y mis rockeros amigos, empachados de tanto “born in the USA”, acaban pidiendo que les cuente más de ese extraño cantante austriaco. Falco ganaba el primer round...
     No hizo falta la archiconocida Rock Me Amadeus, ni tan siquiera la excelente e hipnótica Der Kommissar. Los 10 minutos de la versión maxi de The sound of musik (mucho más atractiva y funky que el single), bastaron para que Javi y Nacho me bombardeasen a preguntas sobre Falco... y sobre muchos de los temas de otros músicos que escucharon en mi cassete. Hasta que finalmente tuvieron que abordar la cuestión: “ y... ¿no te gusta Bruce Springsteen?”


   Pues... con todos mis respetos... no. ¿qué esperaban de Manolo dj?